Publicado en A partir de 7 años, Cuento

La tortuguita Casiopea tiene hipo

La Tortuguita Casiopea ha madrugado mucho hoy para practicar varios instrumentos musicales y preparar su voz.

—¡Hola, Casiopea! —le saluda el mapache.

—¡Hola, amiga tortuga! —le saluda también el pato.

Y la tortuga Casiopea, muy contenta, va saludando sin descanso.

El escenario será en esta ocasión, una roca junto a la charca, porque van a nacer muchos renacuajos y las ranas están muy nerviosas por el acontecimiento.

Todos están felices y Casiopea empieza a cantar, pero ¡oh, vaya!, le ha entrado hipo a nuestra amiga tortuguita y es imposible empezar.

La rana de la charca dice:

—Casiopea, ¿y si aguantas la respiración hasta que contemos diez?

Y Casiopea toma aliento reteniendo el aire.

—¡¡Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno!! —gritan todos en el bosque.

—Hip, hip —Casiopea sigue con hipo, ¿qué pueden hacer?

—¿Y si te damos un susto? —propone la liebre.

Se reúnen todos los animalitos y las ranitas para ver cómo asustar a su amiga, y Casiopea ya tiene miedo solo de pensarlo.

De pronto, la mofeta grita:

—¡¡Taparos la nariz, que he estornudado y se me ha escapado sin querer un maloliente pedo!!

La mofeta avisa a sus amigos de que ha estornudado y se le ha escapado un pedo. Todos salen corriendo, menos Casiopea que se refugia dentro de su caparazón.

Todos asustados han huido tapándose la nariz, menos Casiopea, que se refugia rápidamente en su caparazón.

Después de varios minutos Casiopea saca la cabecita de su casita y comprueba que nada huele.

—¡Amigos, volved! ¡Ha sido una falsa alarma! ¡No huele a nada, de verdad! —gritó Casiopea muy muy fuerte.

Casiopea se da cuenta también de que no tiene hipo, y cuando sus amigos del bosque vuelven, comienza a cantar.

¡Qué susto más grande le dieron a la tortuguita, pero el hipo ya no volvió más a la fiesta!

Y por fin, la tortuguita Casiopea ya no tiene hipo y puede cantar.

Clara Belén Gómez