Publicado en A partir de 8 años, Cuento

ELÍAS Y SU HERMANA DE BAMBOLEÓ

Cuando hay una emoción que te acompaña desde pequeño, eso es porque en algún lugar del universo, hay algo que te espera.


Elías siempre dijo que tenía una hermana. Su primera palabra no fue mamá o papá, sino Pami y a sus padres les hizo gracia que su bebé empezase a hablar nombrándolos a los dos, uniendo «papi y mami». Pero cuando se le empezó a entender lo que decía, Elías contó que no eran ellos los destinatarios de esa expresión, sino su hermana, que era la que se llamaba Pami.

Sus padres, confundidos, le decían que no tenía ninguna hermana ni, tampoco, un familiar o amiga con ese nombre.

Pero Elías siempre insistía en que era su hermana Pami con la que jugaba por las noches, se contaban cuentos e, incluso, hacían los deberes juntos.

—Eso es imposible, Elías —decía, tajante, papi—, no tienes hermanos.

—Que sí, papi. Que está por el medio del Universo Que Rebota, en la constelación de Bamboleó.

Los padres se miraron con los ojos tan abiertos, que en ellos se podrían haber visto reflejadas todas las constelaciones juntas.

—Pero ¿qué estás diciendo, hijo? —preguntó preocupada mami.

«… está por el medio del Universo Que Rebota, en la constelación de Bamboleó».

—Pues que mi hermana vive en el otro universo y viene todas las noches. ¡Ah! Y me está enseñando a trasladarme a su hogar, como ella hace, para que yo conozca a los padres del Universo Que Rebota.

—Pues si esa amiga tuya tiene padres no puede ser tu hermana —observó papi orgulloso de su razonamiento.

—Que es mi hermaaana… —respondió Elías con los ojos en blanco—. Sus padres sois vosotros, pero distintos y más listos…

—Bueno, mira, se acabó la tontería —zanjó papi moviendo los brazos como si estuviera batiendo el aire—. ¡A la cama!

Elías se fue a su habitación mientras mami lo miraba con una mirada angustiada. Ella no sabía si pensar que Elías tenía una amiga invisible o que su imaginación le hacía creer cosas raras.Pero cuando Elías se estaba poniendo el pijama, la luz de la habitación parpadeó y el aire se llenó de diminutas lucecitas de muchos colores que se fueron uniendo hasta formar el cuerpo de una niña un par de años mayor que él.

—Ya podrías pedir permiso para entrar, que me estoy cambiando… —protestó Elías.

—Bueno, es que hoy el túnel inter-universal me ha absorbido de una forma bestial —contestó la muchacha—. Hay huelga de ciber agentes de tráfico y vamos todos a toda pastilla —Pami se sacudió los pantalones de estrellitas—. ¿Y qué? ¿Les has dicho a nuestros padres que mañana vienes a vernos?

—Lo he intentado, pero no quieren creerme.

—Jo. Mira que son cabezones —soltó Pami— Nuestros padres de mi Universo dicen que es normal que no te crean, que aquí todos sois un poco raritos.

—Pues yo estoy nervioso —pensó Elías en voz alta—. No sé si haré bien el viaje.

—Venga. No pasa nada —Pami le palmeó el hombro para animar a Elías—. Vendremos los tres para acompañarte en tu primer viaje.

—Pues anda que si en ese momento nos ven nuestros padres de aquí… —se rio Elías.

—Pues entonces —siguió Pami—, nos vamos todos de visita a la constelación Bamboleó. Jajajaja.

«… yo estoy nervioso… No sé si haré bien el primer viaje».

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Olga Lafuente.