La primera mariposa

Todos le decían que era una oruga y ella no lo entendía, pues siempre creyó que era una mariposa, aunque todas sus hermanas le decían que era una simple oruguita, como ellas.

Llegó el invierno y tenía mucho frío, así que se hizo un abrigo muy fino y brillante que la matendría calentita por un tiempo. Era tan cómodo, que se quedó dormida en su abrigo por varios meses.

Cuando los primeros rayos del sol de la primavera se colaron por la tela de su abrigo, despertó. Sintió unas ganas enormes de moverse y bailar; y así lo hizo, bailó durante horas, hasta que el abriguito cayó al piso. Dejó que el sol le calentara la cara y rió feliz. Descubrió que, como todas las orugas, se había convertido en una mariposa.

Mientras volaba por las nubes vio a sus hermanas, que también bailaban felices, porque sabían que algún día serían bellas mariposas como ella.

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